Saludo al Movimiento de Mujeres de base

"Ana Soto"

AVANCEMOS UNIDAS POR LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO Y POR LA EMANCIPACIÓN DE LAS MUJERES
El actual escenario social y político de Venezuela y de América, entraña grandes retos y desafíos para las mujeres trabajadoras y de los distintos sectores populares del campo y la ciudad, pues se trata de avanzar del logro formal de nuestros derechos a la vivencia de la igualdad en todos los ámbitos de la vida económica, social, cultural y política; la igualdad plena en la cotidianidad, la igualdad en lo público.

Por ello es necesario reflexionar a partir de una realidad que se muestra desafiante  sobre cómo vivimos las mujeres populares: si es verdad que la explotación en tanto trabajadoras se ha eliminado?. Si la discriminación de género es una cosa del pasado, y, si la riqueza  de la diversidad cultural de nuestros pueblos es la palanca que impulsa el progreso y desarrollo de los pueblos?.  Son preguntas sencillas y no complicadas pero, que nos permite afirmar que estamos subordinadas a las decisiones de las grandes potencias, que explotan nuestras riquezas naturales y las inmensas potencialidades de las clases trabajadoras, de los hombres y mujeres que no estamos dispuestas/os a mantenernos en condición de esclavos y que ahora, impulsamos con decisión los cambios urgentes y necesarios para conquistar nuestra libertad e igualdad.

Con estos propósitos surgió el Movimiento de Mujeres “Ana Soto”, en nuestra hermana república de Venezuela. En momentos en que era necesaria una alternativa ideológica, política y organizativa para las mujeres trabajadoras y de los distintos sectores y clases explotadas. Para orientar hacia el socialismo y la revolución a ese enorme contingente de mujeres, que aún hoy, están atrapadas en la ilusión de una propuesta reformista.

En este corto período, los avances logrados nos demuestran plenamente la justeza de esa iniciativa organizativa y política. Para las revolucionarias de América y el mundo, constituye un motivo de celebración, los avances logrados por nuestras camaradas venezolanas. Su crecimiento orgánico  y el liderazgo que va conquistando entre importantes sectores de las trabajadoras y mujeres populares de Venezuela es también un aporte trascendental para los propósitos de derrocar al capitalismo en el mundo e instaurar el socialismo; para terminar con este sistema de oprobio que nos ha afirmado las peores formas de violencia y explotación para las mujeres.

En esta fecha histórica, la CONFEDERACIÓN DE MUJERES ECUATORIANAS POR EL CAMBIO – CONFEMEC, expresamos nuestra felicitación al Movimiento de Mujeres “Ana Soto” y reafirmamos nuestro compromiso de avanzar en  UNIDAD DE MUJERES REVOLUCIONARIAS en la lucha contra el imperialismo y en la construcción de un mundo nuevo, de libertad en el cual se eliminen todas las formas de discriminación económica y social, que garantice la base material sobre la cual se cimente la sociedad de plena igualdad para los hombres y mujeres.

NUESTRO COMPROMISO ES LA ORGANIZACIÓN DEL MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO DE MUJERES EN EL ECUADOR Y EN EL MUNDO !
NUESTRA LUCHA, POR LA EMANCIPACIÓN DE LAS MUJERES TRABAJADORAS Y POR EL SOCIALISMO!
NUESTRO IDEAL: UN MUNDO DE JUSTICIA Y LIBERTAD!

¡¡ VIVA EL MOVIMIENTO DE MUJERES “ANA SOTO”

 

 

La seguridad social para las mujeres

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Desde los albores de la humanidad las mujeres nos hemos encargado de la reproducción y el cuidado de la vida, es decir el cuidado de los seres humanos desde su nacimiento, la atención a personas enfermas, discapacitadas y de la tercera edad, pero además el sostenimiento de la fuerza de trabajo. 
Pese a la importancia de estas actividades, este trabajo no es remunerado y hace muy pocos años fue reconocido como un trabajo productivo, es por esto que muchas mujeres se incorporan al mundo laboral para contar con un ingreso económico y satisfacer sus necesidades,  sin que esto les libere de sus responsabilidades en el hogar, por ello hablamos de la doble jornada que realizan las mujeres porque las tareas reproductivas aún no son compartidas.
A esta situación deben agregarse la condición de vida de las mujeres marcada por la inequidad de género que las hace víctimas de la pobreza, la falta de educación y de acceso a los servicios de salud, así como el trabajo precario que no les reconoce su derecho a la seguridad social.  En nuestro país los índices son alarmantes, solo el 8.2% de mujeres está afiliadas al IESS, 1,8% cuentan con un servicio privado, 4.1% al Seguro Social Campesino y únicamente el 0.7% de mujeres afiliadas al ISSFA y ESSPOL, lo que nos lleva a concluir que el 84.8% de mujeres ecuatorianas no cuentan con ningún tipo de seguro que garantice un mejoramiento en su condición de vida.
Esta situación ha sido analizada por las organizaciones de mujeres que agrupan a mujeres de los sectores populares, principales víctimas de esta situación, logrando que en la nueva Constitución se incorporen importantes avances al respecto, así el Artículo 332 “reconoce como labor productiva al trabajo no remunerado de auto sustento y cuidado humano que se realiza en los hogares…” y el Art. 369 “La protección de la seguridad social se extenderá de manera progresiva a las personas que tengan a su cargo el trabajo familiar no remunerado en el hogar…”
Esto es un paso muy importante para las mujeres pues garantiza una mejor condición de vida en vista de que se posibilita la estabilidad económica, el acceso a servicios de salud gratuitos, a créditos, entre otros, pero también implica un avance en la comprensión de la problemática de las mujeres y la necesidad de generar escenarios que construyan la equidad de género.  Sin embargo debemos recordar que hasta este momento, luego de transcurrido casi un año de la aprobación de la nueva Constitución no se han visto cambios en este ámbito y las mujeres debemos estar en constante movilización para que se haga efectivo este derecho contemplado en la ley.  La CONFEMEC ha presentó en noviembre de 2008 una propuesta de ley para la aplicación de este mandato constitucional que plantea principalmente el aseguramiento de las mujeres amas de casa, las trabajadoras autónomas y las jefas de familia que constituyen el grupo más vulnerable y que ha sido relegado históricamente, sin embargo aún no se ha hecho efectiva esta petición.